Me he sentido con ganas de escribir cuentos fantásticos, desde el momento en que he sabido que lo que puedo experimentar al volver a leer un cuento escrito puede ser diferente a lo que he pensado cuando y en todo momento que lo he creado.
No fue tan fácil darse cuenta de eso: alguien me tuvo que sugerir que escribiera antes que yo sospechara de esa magia.
Luego, esa magia es central en el transcurso de mi vida. Un cuento bien escrito, en el momento correcto, puede lograr que una experiencia de vida se transforme desde dolorosa o incomprensible hasta profunda y cargada de ilusiones y esperanzas.
Esa transformación es la que desde mi humilde punto de vista crea al mundo. Lo está creando siempre, y lo creó siempre.
Porque, después, el mundo es solamente lo que nos hace fuertes. El resto, patinó por su costado... no llegó a ser el mundo... realmente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario