Fantástico es el borde externo del mundo. Hacia afuera está la multitud de las cosas. La realidad misma pelea saliendo a ese extraño afuera... Y siempre perdió esa batalla, pero en cada paso que cede, descubre un poco más la esperanza de la pelea. El mundo fue creado desde la fantasía hacia la realidad, el mundo es una cosa que se llenó desde afuera, y la fantasía (para nosotros) es remontar el río en catarata de esa sustancia -esencia del mundo-, la fantasía que cayó en la realidad.




lunes, 29 de marzo de 2010

Grosknja y el bicho de humedad

      En una tarde soleada después de la mañana del temporal, Grosknja salía todo mojado de abajo de unas hojas todavía verdes en una rama de un arbolito. Con los ojos más cerrados, y peinado por la lluvia, con algo de frío, y más acurrucado que casi siempre, percibió un bicho de la humedad o “bicho bolita”, un metro abajo, moviéndose entre las hojas marrones y pastos medio verdes; una sonrisa de oreja a oreja, achatándole aún más la cabeza, se le dibujó en la cara.
      Fue hasta el tronco del arbolito, no sin antes haber tratado de embocarle desde arriba al bichito de humedad alguna de las hojas que quiso que fueran para que le parasen la lluvia (pero no lo habían logrado en groso modo). Muy despacio trató de bajar por el tronco derecho, apoyándose en los sobresaltos de la cáscara; a cinco y pico éles del piso (cinco y pico veces el largo de su cuerpo), saltó a un matorral de pastos blandos, y después de revolcarse un rato se paró y siguió caminando medio tembloroso, y chueco; a diez éles estaba el bicho de humedad colgado de una pata de una hoja suspendida en los pastos; ya no, estaba caminando chocándose todo, bajo las hojas. Un poco apresurado caminó Grosknja hasta por allí cerca, se zambulló entre las hojas marrones mojadas y fragantes a tierra, hongos, y bichos de humedad. Después de un rato de bucear las hojas, vio al bicho de humedad subiendo a la superficie. Grosknja subió, y el bicho se calló al fondo. Grosknja desde arriba y un poco detrás, lo vigilaba cuando podía. Un rato después, el bicho, en una parte de tierra donde no había hojas ni pasto, salió al aire libre; Grosknja salió corriendo tras él, y el bicho torció la cabeza y lo vio saltando... lo vio cada vez más grande! Un sobresalto les hizo a las varias patas moverse como locas, y escarbando salió haciendo zigzags y trompos; al ladito, Grosknja iba tirando manotazos y pegando patinadas.
      En cierto momento el bichito enfocó un caminito de tierra que se metía en los pastos (abierto por algún bicho), y enfiló directo y recto para ahí, por ahí; Grosknja que podía correr más rápido yendo derecho, agarró velocidad, y cuando lo estaba por alcanzar, a perfecta distancia, con el blanco listo en la mira para pegarle una patada, se tiró, y de panza calló y abrazó al bicho de humedad desde bien arriba; el bicho se frunció, tocó la panza con el piso, y picó… cayendo de cabeza, dándose varias vueltas carnero; Grosknja que había aterrizado al costado al picar, salió corriendo y se le tiró nuevamente encima al bicho que ya era una bola. Lo agarró, lo levantó y lo llevó a un montón de palos que tenía por ahí cerca, pero semejante transportación le costó innúmeros rasguños de parte de las casi innúmeras patas del bicho, tras llevarlo boca arriba, en sus brazos. Llegó y le partió un palo en la cabeza para que se quede quieto. Después… tranquilo, recostado en otro palo a un costado, se lo comió.

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